Toda la familia Mier, a la defensa del alcalde de Tecamachalco

Luego de que tres policías ministeriales fueran asesinados por elementos municipales al mando del secretario de Seguridad de Tecamachalco, en aquel municipio estalló una crisis de gobernabilidad que tiene su mayor evidencia en la ausencia del alcalde, Ignacio Mier Bañuelos, actualmente agazapado en la Ciudad de México, donde tiene la protección de su padre, el coordinador de la bancada de MORENA en San Lázaro.

El hecho de que la máxima autoridad municipal en la demarcación esté prácticamente borrada, escondida en una entidad federativa diferente a la que pertenece Tecamachalco y sin siquiera dar una declaración pública, no ha pasado inadvertido ni para los ciudadanos de aquel territorio, ni para las fuerzas críticas del país.

Para la opinión pública -incluso para las autoridades -Tecamachalco es un municipio sin gobierno y la pregunta obvia es ¿cuál es el papel que juega en este momento el edil Ignacio Mier y qué grado de responsabilidad puede tener en este episodio?

Pero a la defensa del munícipe han salido su padre y su hermana, la diputada local Daniela Mier, quien este jueves desde el Congreso de Puebla acusó una «persecución política» en contra del alcalde, aunque no aclaró quién estaría detrás de la supuesta confabulación y cómo esta se liga con el asesinato al parecer accidental de tres agentes de investigación.

La legisladora de MORENA no fue la primera en acudir ante el llamado de la sangre y dar la cara por «Nacho». Días antes, su padre el líder de la bancada, pidió a la opinión pública no adelantar juicios en el caso, pese a que fue el propio alcalde, es decir Ignacio Mier hijo, el que exculpó a sus policías municipales cuando apenas habían ocurrido los trágicos sucesos y todavía ni se iniciaba la investigación.

Aunque la declaración del diputado federal fue después de todo más mesurada que la de su hija, legisladora local en Puebla que llegó al Congreso sin haber recibido un solo voto (fue primera en la lista de plurinominales del partido), y la que utilizó el viejo recurso de lamentar «que se use con fines políticos» una tragedia humana, para después tratar de direccionar la culpa hacia las autoridades policíacas.