Enrique Montero: el periodismo como un deleite

Cuando en 2015, Don Enrique Montero Ponce estaba por cumplir 46 años de conducir el noticiario Tribuna, tuve la fortuna de realizarle una entrevista que publiqué en el periódico Síntesis.

Recuerdo que fue un momento muy grato porque me recibió en sus modernas oficinas, de las cuales relaté “sobresale su segunda pasión, después del periodismo: el deporte. Una chamarra de los Yankees de Nueva York y carteles de futbol resaltan a simple vista”.

Compartí que “De mente vivaz, con los datos en la memoria y la elocuencia en el habla, el decano de la radio hace un preámbulo a su festejo para recordar las mejores viviencias.

En la charla habla de política y se asume como informador -que hoy, como todos los periodistas, está rebasado por las redes sociales.

Pero también se reconoce como mediador, como actor de la política, al haber cabildeado el fin de la disputa violenta, incluso mortal, entre la Derecha y el comunismo que encabezaba de la Universidad Autónoma de Puebla entre los 60´y 70.´

‘Lo mejor que tengo en este momento es la salud. Cumplí 87 años y la verdad a esta edad me siento bien. La voz se va deteriorando poco a poco, pero con la que tengo me permite transmitir’, explica”.

“Y añade: ‘Pero lo más importante, y eso tú lo sabes, es la importancia de la pasión de hacer periodismo. Cuántos amigos se asombran porque me sigo levantando a las 5 de la mañana, pero no me pesa’.

Y agrega una frase conceptual valiosa: ‘Esto no es un trabajo… es un placer, es un deleite’”.

Recurro a esa entrevista porque el sábado 4 de enero de 2020, fecha en que se conmemora el Día del Periodista en México, falleció don Enrique Montero Ponce a la edad de 91 años.

Su fallecimiento, doloroso para la familia Montero, enluta al periodismo poblano porque sin duda don Enrique fue precursor no sólo del periodismo radiofónico sino que demostró que un buen periodista podía ser empresario de medios y constituir una empresa con la solidez de Grupo Tribuna Comunicación.

A su familia, a mis queridos Don Mario Montero Serrano, a Ana Montero Rosano y a Mario Montero Rosano, mis más sentidas condolencias, mi respeto y admiración.

Como todos sabemos, formó la primera redacción femenina para el noticiario Esquina; por ello un abrazo fraterno que extiendo a mis amigas Irma Sánchez, Gaby Cruz, Pilar Bravo, Silvia de Julián, Hilda Luisa Baldemar, y por supuesto a amigos entrañables de don Enrique como lo fue Juan Carlos Valerio, quien fue su aprendiz y hoy es uno de los más exitosos periodistas en televisión.

Muchos reporteros, comentaristas, operadores y grabadores hoy lamentan la desaparición de don Enrique.

Una generación de radioescuchas también lo extraña.

Los periodistas que aprendimos algo de él, primero como estudiantes, admiradores, luego como colegas y al final del camino como amigos, lo extrañamos mucho.

Gracias, don Enrique por su legado. La mejor forma de recordarlo es honrando su memoria como un hombre que siempre ejerció su mayor pasión, el periodismo, con una inquebrantable disciplina y como un absoluto deleite, tal como es para mucho de nosotros.

Desde los corrillos:

El presidente Andrés Manuel López Obrador decidió que iniciaría el año con una visita a Puebla.

El sábado vino a Pahuatlán a sostener un encuentro con los pueblos Otomí, Náhuatl, Totonaco y Tepehua en San Pablito.

Destacan tres cosas de la gira.

  1. Que Puebla está en el corazón y la ocupación del presidente -cosa que sin duda es positivo para el estado, y que su excelente relación con el gobernador Miguel Barbosa nos dará buenos dividendos.
  2. Que el presidente de la República reiteró su oposición al fracking, el uso de semillas transgénicas, los proyectos mineros -llamados de muerte- y gasoductos.
  3. Que López Obrador se hizo acompañar de su hijo menor, Jesús Ernesto, quien se encargó de recibir las peticiones que le hacían a su padre los asistentes al evento. De hecho, en un momento el presidente le hizo una pregunta a su hijo pero en ese instante le entró una llamada a su teléfono y fue notoria la expresión de reproche por responderlo, pero se acercaron y la siguiente expresión del presidente fue de comprensión acompañada de una sonrisa cómplice -seguramente su madre, Beatriz Gutiérrez Müeller, estaba al otro lado de la línea.

Ayer que en redes sociales muchos críticos del presidente aprovecharon para cuestionar a su hijo, quien lo acompañó a otra gira en Hidalgo, valdría la pena reflexionar que en efecto, los hijos de los políticos tienen que cargar con el costo de una decisión que ellos no tomaron y que en su mayoría llegan a sufrir acoso de los adversarios de sus padres.

Al menos en la gira por Puebla, en el estado donde estudió y trabaja su mamá, la experiencia del hijo del presidente fue muy grata.

Gracias y nos leemos mañana.

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