El terror dé las aplicaciones del servicio ejecutivo; pagas caro o desapareces

Lo que en un principio fue todo un éxito, hoy es un mal necesario. 

Me refiero a las aplicaciones de transporte ejecutivo como Uber, Didi y Cabify que llegaron a la entidad en el 2015, y a lo largo de estos años se han visto envueltas en varios acontecimientos delincuenciales. 


En un principio fue un servicio innovador, cómodo, fácil, seguro, accesible y muy barato. Pronto los poblanos se fueron acostumbrando a ellos, y en menos de lo que canta un gallo, estas plataformas ya tenían una buena cartera de usuarios. 


Sin embargo, su llegada fue muy criticada por los taxistas tradicionales, mientras ellos deben tener permisos y aprobar la revista vehicular, los conductores del servicio ejecutivo solo debían registrarse ante la plataforma y ya, es más en su momento ni antecedentes no penales solicitaban como requisito. 


Muchas personas vieron la oportunidad de hacer negocio, adquirieron un vehículo y lo dieron a trabajar, en algunos casos a personas desconocidas, y eso generó varios problemas, pues ante hechos delictivos nadie respondía. 
De un tiempo a la fecha, los usuarios comenzaron a quejarse por los cobros excesivos hasta del 300% sobre todo los fines de semana, bajo el argumento de las tarifas dinámicas, hecho que causó que este servicio dejará de ser atractivo a los bolsillos de muchas personas. 


No me gusta generalizar sé que hay buenos y responsables conductores, sin embargo no podemos perder de vista el actuar de algunos. 


Solo recordemos el caso de Mara Castilla, la joven de 19 años de edad fue asesinada en el 2017 después de abordar una unidad de Cabify, luego de haber estado con sus amigos en un antro en Cholula. 


El conductor de nombre Ricardo Alexis N., fue detenido y sentenciado a 50 años de prisión por este feminicidio. 


El hecho más reciente es el de Liliana Lozada de Jesús, de 33 años de edad, quien desapareció el pasado 3 de enero después de abordar una unidad de Didi en Bosques de San Sebastián para trasladarla a Atlixco. 


Desde ese momento no se sabe nada de ella y su familia y amigos temen lo peor. 


Por estos casos, es que los usuarios no tienen otra opción que pagar lo que marca la plataforma y al abordar una unidad enviar la ubicación para seguirlos y estar al pendiente de cualquier actitud sospechosa. 


Ciertamente estas empresas encontraron la forma de burlar la ley para operar, y lo que urge es regular el servicio para que sea seguro y competitivo. Ni Más Ni Menos. 


Ana Celia Lara 
@anacelialara 
anacelialara@hotmail.com