El Centro Histórico de Puebla está invadido de sexoservidoras

Aún cuando en el Código Reglamentario Municipal (Coremun) no está permitido el trabajo sexual en las calles de la capital poblana, el primer cuadro de la ciuidad está invadido de mujeres que ofrecen sus servicios a los hombres que caminan por la zona, o en su caso llegan a buscarlas.

Anteriormente este servicio estaba confinado a las Avenidas 8 y 4 Poniente, donde se sabía toleraba que las trabajadoras sexuales se apostaran sobre las banquetas o al interior de viviendas, donde eran buscadas por los caballeros.

Sin embargo esta actividad se ha extendido y ahora se pueden observar a las mujeres desde la 16 hasta la 4 Poniente, a la altura de la Avenida 5 de Mayo y 5 Norte.

En sola una cuadra hay de 6 a 10 mujeres de cada lado de la acera, las cuales aprovechan el paso de los hombres para decirles “si quieres sentir rico, te cobro  100 pesos”.

Allí se pueden observar a mujeres jóvenes y algunas no tanto, quienes son observadas y vigiladas por una madrota, la que también se encarga de verificar el número de clientes a los que otorgan sus servicios para pagarles el respectivo porcentaje.

También hay diferentes “hoteles”, donde las mujeres llevan a sus clientes para otorgarles el «rato de placer» por el que pagaron.

Durante la pandemia por covid-19, el Gobierno determinó que las sexoservidoras también mantuvieran las medidas de sana distancia, lo cual desde luego no ocurrió, pues además de que en ocasiones están en grupos de tres personas, tampoco usan el cubreboca.

El lugar donde se concentra el mayor número de mujeres es en el Parque de San Luis, que se ubica en la esquina de la Avenida 4 Poniente y la 5 Norte, donde hombres de diferente edad y condición social llegan a buscarlas para pasar un buen rato.

Justo en esa calle se ubica un hotel al que las mujeres llevan a los hombres para “hacerlos felices” por un lapso de entre 10 y 15 minutos.

El Ayuntamiento de Puebla está enterado

Las autoridades del Ayuntamiento de Puebla saben que esta actividad ilícita persiste en el Centro Histórico, pero a decir de Mireya, quien es una sexoservidora, “se hacen de la vista gorda”, pues su líder o madrota se encarga de pasar una buena “mordida” para que las dejen trabajar.

En el apartado IV del Coremun se establece que la prostitución representa una falta “contra la Integridad Física y Moral de los Individuos” que “se sancionará con amonestación y multa de 10 a 100 días de salario mínimo vigente en el municipio de Puebla, así como un arresto de hasta 36 horas o trabajo a favor de la comunidad» a las personas que la ejerzan o la permitan.

Trabajadoras ganan una tercera parte de lo que cobran

Mireya, una joven de cabello largo claro, complexión delgada y ojos cafés, tiene apenas 20 años y se dedica a prestar sus servicios de sexo. No le importa la edad del hombre, si tiene buen parecido o va limpio: lo importante es cobrar 150 pesos, de los cuales gana 50 y los otros 100 son para la mujer que la representa.

Esto es lo que sucede a diario en las calles del Centro Histórico, donde mujeres de diferentes edades -con aval de las autoridades- prestan sus servicios, sin importar ser contagiadas de una enfermedad venérea o bien de coronavirus.

Guadalupe Crisanto